CAMBIEMOS SANCIONÓ LA REFORMA PREVISIONAL EN MEDIO DE UNA OLA DE PROTESTAS EN TODO EL PAÍS


El Gobierno se alzó esta mañana con la reforma previsional tras 12 horas de debate,  protestas en todo el país  y el aporte clave de los diputados ligados a los gobernadores peronistas, que habían garantizado su colaboración a Marcos Peña y Rogelio Frigerio.

Aún así, Cambiemos sólo consiguió 128 votos positivos, uno menos que la mayoría simple, contra 116 en contra y dos abstenciones. Le alcanzó porque muchos diputados disconformes con la ley ayudaron con el quórum, como el salteño Javier David, quien cerró el debate por el interbloque de los gobernadores pero votó en contra.

Funcionaron  de los mandatarios como el corbobés Juan Schiaretti (cuatro diputados), el misionero Hugo Passalacqua (4), el entrerriano Gustavo Bordet (2), el salteño Juan Manuel Urtubey (ayudó con 2 de sus 3) y el chaqueño Gustavo Peppo (con 1 de sus 2).

El pampeano Carlos Verna se mantuvo firme en contra y el santiagueño Gerardo Zamora no apareció en la reunión y ayudó con uno de sus seis votos en la Cámara baja.

Entre los que contribuyeron al quórum estuvieron el sindicalista Alberto Roberti (se fue en la votación), Martín Lousteau y sus dos aliadas (Carla Carrizo y María Villavicencio), que luego votaron en contra. Un dato: entre los ausentes estuvo Daniel Scioli, que había aparecido al inicio de la sesión.

La alianza opositora entre kirchnerisas y massistas intentó levantar la sesión varias veces pero siempre quedó lejos. Hubo tres votaciones durante las primeras horas del debate y otra de madrugada impulsada por Graciela Camaño, pero Cambiemos siempre estuvo atento para reunir su mayoría y continuar con el debate.

La arremetida de Camaño fue cuando el palacio del Congreso quedó rodeado por cacerolazos que  obligaron a la policía de la ciudad a sostener los vallados para evitar una avalancha. Ya habían quedado atrás los enfrentamientos entre oficiales y manifestantes de la tarde, que obligaron a Emilio Monzó a suspender la sesión por 10 minutos, pero luego la reanudó por orden de la Casa Rosada.

La oposición no alteró la técnica del filibustero, que consiste en extender el debate para desgastar a sus rivales, pero aún no así no evitó la sanción. “La oposición responsable no reparte fósforo adonde se andan con nafta. Señor presidente, mande a votar”, pidió Mario Negri, jefe del interbloque Cambiemos, cuando ya eran las 7 de la mañana y Agustín Rossi había cerrado el debate por el bloque kirchnerista.

“Mañana va a haber más cacerolas, porque todos sabemos como evoluciona estos procesos en el pueblo argentino. Volvieron a hacer lo que la derecha siempre hace: cortarle los recursos a los jubilados”, gritó el santafesino.

“Han construido una teoría: que hacer oposición responsable es hacer seguidismo. Es mentira. Es decirle al Gobierno cuándo se está equivocado y representar el 60% de los argentinos que votaron en contra. Lo venimos diciendo: el Gobierno se está equivocando y feo”, advirtió.

El corazón de la reforma jubilatoria  es la modificación del cálculo de actualización de la jubilación, que ya no tomará en cuenta la recaudación sino que combinará el índice de precios (en un 70%) y el de variación salarial (30%).

Y según su artículo 3 empezará a regir en marzo con actualizaciones trimestrales y ya no semestrales, como ocurre actualmente. “Esto es inconstitucional y se viene una ola de juicios”, anticipó ya en el debate en particular, el kirchnerista Leopoldo Moreau.

Ocurre que la nueva fórmula permitirá un aumento del 5% en marzo, mientras que la vieja garantizaba el 14%. Por presión de Elisa Carrió y los gobernadores, Mauricio Macri se comprometió a subsanar la diferencia con un bono compensador, que debería aplicar por decreto en las próximas horas.

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